viernes, 28 de septiembre de 2012




Estoy aquí, para los momentos de desesperación.
Para morirme con la boca abierta, gritando la A.
No me canse de decirlo que sólo me quedan despedidas.
Tengo el corazón, el cráneo, el estómago hecho trizas.
O aquella parte del cuerpo que responda a mis emociones, se me duermen los dedos y me faltan pulmones.
Así es mi yo, mi vida...el espacio-tiempo que ocupo.
Una estación de tren de trigo amarillo.
Una estación de trigo amarillo.
Y ya sé, ya sé.
Regocijo y vereda hacia delante.
Pero, ¿A dónde me lleva la vida?
Errática, yo, como los demás observan; tan conmigo misma, tan sola.
¿Y porqué amo tanto?
Me quedo vacía a ratos.
Intermitentemente como las estaciones.
Frío-templado-caliente-templado-frío.
y así yerro
desde hace tiempo ya.
Sin quedarme a gusto del todo como ahora, cuando corte el verso.
Pero ya sé, ya sé.
No tiene importancia.
Duerme.
Deja pasar el tiempo.
Y así la vida se me pasa,
entre contracturas del aire en los pulmones negros que tengo.
Entre las bolsas llenas-vacías de serotonina que maltrato.
Acetilcolina, dopamina.
Entre cigarros, humos y miradas cómplices al vacío.


Y así se me pasa la vida.

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